Escucha atento


La semana pasada  sufrí un incidente que ocasiono que de pronto dejara de escuchar correctamente en el oído derecho, después de ese hecho que ocasiono que perdiera la sensibilidad y la capacidad auditiva de manera parcial. Acudí a una consulta médica  con el otorrinolaringólogo, después de una revisión y unos estudios, me dijo que la perdida auditiva solo seria de manera temporal (afortunadamente).

Los primeros días sentí una enorme incomodidad,  ya que literalmente no escuchaba nada del lado derecho y tuve que pedir que me repitieran las cosas hasta 3 veces. La sensación de dejar de escuchar de un instante para otro es muy extraña, puesto que estamos acostumbrados a vivir e interactuar en el mundo a través de nuestros propios sentidos; que el hecho de limitarnos a dejar de usar uno de ellos de un día para otro es algo para lo que no estamos preparados, ni capacitados la gran mayoría de nosotros.

Durante esos primeros días, podía escuchar todo lo que pasaba en mi interior: el sonido que  ejercemos al morder una fruta, al masticar, al cepillarnos los dientes, al tragar saliva, al respirar… todo eso me hizo introspeccionar  para darme cuenta que estamos acostumbrados a estar moviéndonos con bastante celeridad, caemos en la rutina, nos estresamos, pero no nos damos tiempo para escuchar a nuestro cuerpo, para escuchar nuestros pensamientos, las ideas que pasan por nuestra cabeza, lo que nuestro cuerpo necesita, lo que nuestros pensamientos y nuestro interior quieren tratar de decirnos, etc…

Estamos tan acostumbrados a oler, a ver, a escuchar, a sentir y a degustar pero creo que le hemos restado importancia a cada una de esas sensaciones… ¿En realidad es que saboreamos cada cosa que probamos? ¿Nos damos cuenta de las diferentes texturas que entran en contacto con nuestra piel a lo largo del día? ¿Escuchamos los sonidos que se presentan a nuestro alrededor durante cualquier trayecto? ¿Prestamos atención a cada uno de los olores tanto agradables como no tanto que  percibimos a lo largo del día? ¿Cuándo fue la última vez que comiste algo que te agradara tanto, como para que te permitieras darte el tiempo de degustarlo? ¿Cuándo fue la ultima vez que oliste una flor, que compraste un perfume por su aroma? ¿Cuándo compraste algo solo porque te gusto o se te antojo? ¿Cuándo fue la última vez que observaste o escuchaste con detenimiento una obra de arte o de música clásica?

Hacemos todas nuestras actividades eso por rutina cada uno de los días, pero no nos damos cuenta de todo el majestuoso y complejo proceso que le implica a nuestro cuerpo realizar cada cosa… Desde cada respiración, cada latido, cada parpadeo, cada pulso,  la digestión, cada movimiento de músculos y huesos. Nuestro cuerpo es una maquinaria perfecta que funciona a nuestro servicio a la cual debemos de agradecer el que pueda moverse y realizar tantas cosas al día, razón misma por la que deberíamos cuidar y protegerlo para poder gozar de una mejor salud tanto en el presente como en el futuro.

Con el paso de los días ha ido mejorando mi capacidad auditiva,  siento el oído tapado pero también en ocasiones se me destapa y escucho con claridad. Lo cual indica que esta mejorando y que pronto escuchare a la normalidad, pero la experiencia de perder el oído y el aprendizaje sobre acercarnos a nosotros mismos es algo que hay que reflexionar ya que solo tenemos un cuerpo y dedemos de cuidar de él ya que es el que estaremos usando el resto de nuestra vida, y entre mejor lo conservemos nos ayudara a realizar mas actividades cuando lo necesitemos.

Perdamos el miedo a encontrarnos con nuestro interior y aprendamos a escuchar lo que nuestra mente y nuestro cuerpo tiene que decirnos.

Gerardo M. Santaolalla

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El Duelo


“La muerte es una vida vivida.
La vida es una muerte que esta por venir.”

Jorge Luis Borges

 

Para Atenogenes Mendoza Amador
Donde quiera que estés, siempre formare parte de tí.

El lunes 29 de marzo del 2004 alrededor del medio día. En la ciudad de México,  en el cruce de esquinas de Av. Añil y Av. Churubusco ocurrió un accidente en donde un motociclista perdió la vida, debido a que fue arrollado por un tráiler. Su único hijo fue el primero en recibir la noticia y tuvo que ser el encargado de difundirla a los demás familiares.

Hoy a casi 8 años de lo ocurrido tanto el  hijo de aquel motociclista como su  familia aun lo siguen recordando… tal vez ya no con lágrimas ni con llanto. Sino con recuerdos e imágenes de lo que este hombre dejo ya porto a sus vidas. Y es que se que mucho les he hablado y escrito acerca del “fluir”, del “dejar fluir” y de soltar las cosas que nos traigan dolor y sufrimiento. Pero, ¿Cómo borrar a una persona de tu vida? Sobre todo cuando esa persona fue relevante y trascendental en tu vida misma.

Citare nuevamente un dicho que ya he utilizado con anterioridad: “Una persona puede olvidar lo que le hiciste. “Una persona puede olvidar lo que dijiste. Pero una persona jamás podrá olvidar como la hiciste sentir…”

Y es que podemos desprendernos de las cosas materiales, de las personas que nos hacen daño, del pasado… Pero como deshacernos de alguien o de algo que no queremos olvidar, por que el hacerlo seria olvidar parte de nuestra esencia.

Cuando fallece un familiar cercano el dolor es intolerable, queremos pensar que todo lo que esta pasando en ese momento es un sueño y que pronto alguien o algo nos va a despertar… Con el paso de los días, vives (o mejor dicho sobrevives) con la esperanza de que alguien o algo te diga que todo s una equivocación y que esa persona a quien has perdido regresara en cualquier momento…

Y así pasan los días, los meses… en ocasiones podrás llegar a soñar con esa persona, puedes asistir a terapia, puedes escribir sobre la perdida que te ha dejado… Pero ese vacío que dejo esa persona siempre va a seguir ahí. Por el resto de tu v ida mientras sigas teniendo memoria.

Los años pasaran e irán haciendo un poco mas ligera y tolerable la perdida. Pero cuando se aproxime la fecha del aniversario luctuoso nuevamente se te volverán a activar los recuerdos y los sentimientos. Y aunque la tanatología diga que el tiempo promedio para superar un duelo es hasta de 7 años, la verdad es que no hay un tiempo exacto… por que no hay un tiempo para olvidar.

Tenemos que seguir, día a día… aferrándonos a vivir hasta que llegue el momento en que nos toque a nosotros también partir de este mundo y alcanzar a esa persona. Y entonces podamos descubrir que hay mas allá de la vida, si existe otra vida o no y no hay absolutamente nada.

 La mayoría de personas estamos preparados para recibir nuestra propia muerte en el momento en que tenga que ocurrir… Pero es un hecho contundente que nadie esta preparado para afrontar la muerte de un ser querido (por mas que diga que si). Y es que cuando llega ese momento es inevitable que salgan a flote nuestros recuerdos y sentimientos al lado de esa persona.

Mi profesor de psicología en el CCH dice que una de las partes del duelo que más duelen, es ocasionada por la frustración de no haber cumplido las expectativas que se tenían con esa persona que acabamos de perder. Puede ser y tenga razón… Así que por que no mejor comenzar a aprovechar a las personas que tenemos cerca, decirle s que las queremos, invitarlas a cenar, ir al cine, regalarles algo, decirles un gracias… Aprovechando que aun están vivas y pueden disfrutarlo, o por que no aprovechando que aun estamos vivos y podemos hacerlo. Mañana quien sabe si estaremos aquí, para escribir o para leernos.

 El motociclista del que hable al principio del post era mi padre. En unos días estará por cumplirse un aniversario luctuoso más. Y  extrañamente este año es cuando mas he sentido su ausencia y mas falta me ha hecho. Es por eso que quise aprovechar este espacio para hablar de él, de esto y de como me siento al respecto.

Terminare este post con una frase que encontré  y corresponde a François Muriac quien dijo: “La muerte no nos roba a los seres amados. Al contrario, nos los guarda y los inmortaliza en el recuerdo. La vida si que nos lo roba muchas veces y definitivamente.”

Que tenga un buen resto de semana.

Abrazos y Bendiciones

 

Gerardo Mendoza Santaolalla

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¡ Cambia !


“Si quieres resultados diferentes, no hagas siempre lo mismo.”
Albert Einstein

Para Victor Montero
Quien facilitó las fotografías publicadas en este post

© Victor Montero

© Victor Montero

Para Victor Montero
Quien facilitó las fotografías publicadas en este post.

¿Cuanto valor se necesita para atreverse a cambiar? ¿Cuánto se necesita para atreverse a soltar el pasado y dejar los miedos atrás?

Cuánto se necesita para decidirse a ser diferentes, probar nuevas comidas, consumir distintas marcas a las de siempre, intentar hacer algo nuevo, aprender algo que siempre has querido, peinarnos de otra forma, cambiar de look, nombrarnos de otra manera, gritar y soltar de una vez por todas todo aquello que hemos llevado adentro y hemos reprimido…

¿Que se necesita para romper un mundo? Dejar de quedarnos callados y opinar de aquello que no va con nuestras ideas. Dejar de descansar y ponernos a actuar, abandonar el conformismo de soñar y ponernos de pie y trabajar para hacer nuestra propia realidad.

© Victor Montero

© Victor Montero

Dejar de pensar que Dios o el Destino son las olas que nos arrastran de un lado a otro y abrir los brazos y tomar los remos de nuestra vida.

Que necesita para cambiar y preocuparnos por dejar este mundo un poco mejor de lo que lo encontramos al llegar a él. Vencer nuestro miedo a aquello que es diferente. Sembrar en nuestro interior el amor, la gratitud, la confianza, tolerancia, armonía y paz.

¿Qué es lo que necesitamos para despertar? ¿Acaso estas esperando tener todo el dinero que necesitas para ayudar a los demás? ¿Crees que al poder tener el amor de tu vida vas a encontrar la felicidad? ¿Crees que al curarte de tus dolores va a cambiar tu perspectiva de ver la vida?

Podrías esperar a que todo aquello que esperas llegue a ti para poder cambiar. Hay muchas personas que lo han hecho… y en la espera algunas se han quedado… algunas otras obtuvieron lo que deseaban, pero el cambio nunca llego.

© Victor Montero

© Victor Montero

CAMBIAR ES UNA DECISIÓN. TAL VEZ LA MÁS IMPORTANTE DE NUESTRAS VIDAS. CAMBIAR ES ATREVERSE, ARRIESGARSE A UN VIAJE SIN SABER CUAL SERA TU DESTINO, ES CONCENTRARSE SOLO EN EL PRESENTE Y ENFRENTAR LAS COSAS DE MANERA COMO SE VAYAN PRESENTANDO.

ES APRENDER A UTILIZAR LAS HERRAMIENTAS A TU ALCANCE Y CONVERTIRLAS EN ARMAS EN UNA BATALLA CONTRA TI MISMO.

CAMBIAR ES DEJAR DE SER NIÑOS Y CONVERTIRNOS EN GUERREROS. DARNOS CUENTA QUE NO EXISTEN MÁS CIELO O INFIERNO QUE EL LUGAR DONDE DECIDIMOS ESTAR. CAMBIAR ES ATREVERTE A DAR EL PRIMER PASO DE AQUEL VIAJE DE COMPUESTO DE CIEN MIL MILLAS… CAMBIAR ES DEJAR DE SER TU (al menos no el mismo tu interno). ES DEJAR EL PASADO, SOLTAR A LOS QUE TE HIRIERON Y PERDONARLOS, DEJAR DE CARGAR EL DOLOR Y LOS MIEDOS… CAMBIAR ES CONFIAR EN TI… SABER QUE NO HAY MAS JUECES EN TU VIDA QUE TU MISMO Y QUE SI CREES HACER ALGO BIEN O MAL EN ESTA VIDA SOLO DEPENDERA DE TI MISMO.

Rompamos nuestros propios esquemas, arriesguémonos… Salgamos a un lugar desconocido, escuchemos otro tipo de música, descubramos otros lugares, busquemos nuevas propuestas, conozcamos otro tipo de gente… Realmente no importa si el cambio es radical o mínimo, lo importante es tener el valor y arriesgarnos.

Esta comprobado que al dejar de hacer las cosas a las que normalmente por rutina estamos acostumbrados, rompemos el censor que funciona automáticamente en nuestra vida y estimulamos la parte del hemisferio izquierdo de nuestro cerebro ( el que tiene que ver con la percepción, intuición, religión, espiritualidad y conocimientos holísticos).

© Victor Montero

© Victor Montero

Atreverte o no…. La decisión es tuya. Yo solo propongo lo que se desde mi humilde punto de vista. Puedes creerme o no, estas en todo tu derecho de pensar que estoy mal y hacer caso omiso a lo que te digo. Pero solo recuerda que no tienes nada que perder en comprobarlo.

Gerardo M. Santaolalla

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Lección de Fotografía No.1 : “El Encuadre”


El miércoles de la semana pasada asistí a mi primera clase de fotografía urbana. Haciendo un poco de retrospectiva referente a  los conceptos básicos, se hablo del encuadre. Tomando eso como una idea para crear una analogía, me inspiro a escribir lo siguiente:

Dentro de la fotografía existen una serie de conceptos básicos y necesarios que son primordiales para poder tener una buena composición y aprender a obtener buenas tomas. Uno de esos conceptos clave es el encuadre.

La definición del encuadre en términos de un fotógrafo podría interpretarse como el siguiente: “Es la captura de la realidad exterior eligiendo y organizando los elementos que formarán parte del contenido de la imagen, es decir en otras palabras, todo aquello que el fotógrafo sitúa dentro de la fotografía y la porción del escenario que elige captar. ”

Siendo objetivo a pesar de que se puedan obtener una serie de pasos que nos enseñaran la teoría sobre como poder encuadrar una imagen. Al final el artista como tal puede elegir usar o desechar tales conceptos para construir un propio modelo personal de imágenes.

Pero si nosotros mismos fuéramos fotógrafos profesionales y nos pidieran tomar una escena que refleje nuestra vida diaria. Que nos permita desnudar nuestra alma con el espectador y que le explique cual ha sido nuestra visión de ver la vida.

¿Qué cosas erigirías capturar en una fotografía y por que?
¿Qué pondrías dentro de tu encuadre?
¿Qué cosas y personas conformarían tu composición?
¿Permitirías que las personas que te han hecho daño o herido estuvieran dentro de esa toma? ¿Retratarías aquellas situaciones y/u objetos que te traen recuerdos de sufrimiento y dolor?

Independientemente de lo que hayas decidido capturar para reflejar lo que ha sido tu experiencia de vida. Creo que cada instante cada uno de nosotros elige lo que quiere llevar consigo y cargarlo por el resto de sus días.

Si para ti una persona o circunstancia te hizo daño y te hirió es evidente que eso te marcara de por vida y que afectara tus relaciones y experiencias a futuro, cuando veas relacionado algo que te este pasando en ese instante con lo que te marco hace años.

Existe un dicho que dice: “Nadie puede cambiar, borrar una letra, o arrancar una pagina del libro de su vida. Pero siempre podrá aventar el libro al fuego.”

Entiéndase que lo que nos sucedió en el ayer, siempre estará con nosotros en nuestra memoria. Pero depende de nosotros si preferimos guardarlo como una experiencia que nos enriqueció de algo, que nos permitió la capacidad de aprender, de luchar. O si preferimos conservarla como un recuerdo traumático que nos limite y nos impida hacer muchas cosas el resto de nuestra vida. O mejor aún suprimir ese recuerdo, pero sin olvidar la enseñanza que nos dejo.

Cada quien como fotógrafo de su propia  vida decide que escena tomar y compartirla con los demás, si le damos mas importancia a lo que nos hirió, a quienes nos lastimaron. Eso será lo que quede plasmado en nuestra fotografía y lo que hable de nosotros sin que siquiera pronunciemos palabra alguna.

Y esa colección de diapositivas son las que nos representaran ante los demás, las que hablaran de nosotros y las que nos llevaremos de viaje con nosotros a cualquier lugar donde vayamos hasta el último de nuestros días.

Es necesario detenernos un momento para tomar en cuenta que cosas nos sirven y que cosas ya no son necesarias en nuestra vida. Elegir que queremos exponer dentro de nuestra fotografía y que queremos dejar fuera de nuestro encuadre, por que no nos es útil seguirlo mostrando al mundo.

Decidir hacia donde queremos apuntar nuestra camara, si hacia el pasado o hacia el presente. Enfocar aquello que queremos tomar, deshacernos de lo que no queremos que forme parte de nuestra escena. Sacar del marco aquello que simplemente ya no quremos o ya no nos sirve. Apretar el obturador sin miedo al resultado y esperar a que salga la imagen final.

Y vamos que diablos si la primera foto no nos queda a la primera, volver a intentarlo, apretar el obturador una tras otra… cinco, diez, quince… cuarenta veces. Citare una frase de Minor White  que dijo mi profesor en clase: “Siempre estoy fotografiando todo mentalmente para practicar”.

Así que:
¿Ya decidiste que vas a encuadrar antes de apretar el obturador?
¿Que cosas quieres dejar fuera de tu encuadre?
¿Estas preparado para apretar el obturador?

Tres… dos… uno…

GERARDO M. SANTAOLALLA

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Presunta Culpable


Para Ana Angélica Navarro Carranco
Gracias por ser mi amiga y cómplice todos estos años

La semana pasada mientras me encontraba en el colegio. Recibí un mensaje de texto de mi amiga Mar  en donde me contaba que se sentía muy mal por algo que había hecho y que necesitaba platicar conmigo con extrema urgencia. Le llame inmediatamente y quedamos de vernos esa misma noche.

Al platicar con Mar me conto que se sentía muy culpable por algo que había pasado en ese mismo fin de semana. Resulta que Mar asistió junto con sus amigas a una fiesta, en el trascurso de la noche Mar ingirió un poco de alcohol, en esos instantes recibió la llamada de Alberto (uno de sus ex novios). Alberto se ofreció a pasar por Mar a la fiesta y llevarla a su casa y así lo hizo, solo que antes de llegar a su casa hicieron una escala pequeña escala por un motel cercano.

Mar se sentía demasiado culpable, ya que debido al estado alcohólico en el que se encontraba no tuvo la fuerza de voluntad suficiente para decirle que no a Alberto, ella ya no quería tener contacto con él y sin embargo había cedido sin poner mínima resistencia.

Cuando me termino de contar lo sucedido y mientras le preguntaba cómo se sentía al respecto. En su rostro se reflejaba una gran  frustración, impotencia pero sobre todo culpa.

Le explique a Mar que independientemente de lo que había pasado, era necesario que lo soltara inmediatamente,  ya que aun cuando me conto esto  ya habían pasado 4 días desde que había ocurrido y ella seguía atorada en ese momento. Eso es lo que le impedía poder continuar hacia adelante. Que  era necesario que se perdonara a sí misma, ya que eso era lo que la estaba destruyendo por dentro.

Le conté un cuento que encontré en un libro de Jorge Bucay que dice algo más o menos así:

Había una vez dos monjes zen que caminaban por el bosque de regreso al monasterio. Cuando llegaron al río, vieron a una mujer que lloraba en cuclillas cerca de la orilla. Era joven y atractiva.

-¿Que te sucede?- le preguntó el más anciano.

-Mi madre se muere. Está sola en casa, al otro lado del río, y yo no puedo cruzar. Lo intenté -siguió la joven-, pero la corriente me arrastra y no podré llegar nunca al otro lado sin ayuda… Pensé que no la volvería a ver con vida. Pero ahora… Ahora que han aparecido ustedes, alguno de los dos podrá ayudarme a cruzar…

-Ojalá pudiéramos -se lamentó el más joven-. Pero la única manera de ayudarte sería cargarte a través del río y nuestros votos de castidad nos impiden todo contacto con el sexo opuesto. Lo tenemos prohibido… Lo siento.

-Yo también lo siento- dijo la mujer. y siguió llorando. El monje más viejo se arrodilló, bajó la cabeza y dijo: “sube”.

La mujer no podía creerlo, pero con rapidez tomó su hatillo de ropa y subió a horcajadas sobre el monje.

Con bastante dificultad, el monje cruzó el rió, seguido por el joven.

Al llegar al otro lado, la mujer descendió y se acercó al anciano monje con intención de besar sus manos.

-Está bien, está bien -dijo el viejo retirando sus manos-, sigue tu camino.

La mujer se inclinó con gratitud y humildad, recogió sus ropas y corrió por el camino hacia el pueblo.

Los monjes, sin decir palabra, retomaron su marcha al monasterio. Aún les quedaban diez horas de caminata…

Poco antes de llegar, el joven le dijo al anciano:

-Yo la llevé a través del río, es cierto. pero ¿qué te pasa a ti que todavía la cargas sobre tus hombros?

Al terminar de contarle esta historia a Mar. Le explique que si bien al final venimos solos a este mundo y de la misma manera partimos de él, esto significa que pasaremos la mayor parte de nuestra vida en contacto con nosotros mismos. Y que si de una u otra forma no aprendemos a aceptarnos, perdonarnos, valorarnos y  a amarnos por sobre todas las cosas, esa relación personal con nosotros mismos puede ser de lo más autodestructiva. Ya que en ocasiones las personas somos más estrictas con nosotros mismos que como lo seriamos con cualquier otra persona.

Tal vez sea por querer tener un cierto grado de perfección, pero en ocasiones nos castigamos mucho más a nosotros mismos de tantas formas y por demasiado tiempo. Del que seriamos capaces de permitir que le hicieran a cualquier otro ser.

Es extraño, pero es muy cierto.

¿Por qué no comenzar a ser un poco más dóciles con nosotros mismos? Dejar de exigirnos tanto y aprender a aceptar nuestras fortalezas como nuestras debilidades, perdonarnos y soltar aquello que solo nos auto flagela a nosotros mismos. Si el 70 por ciento de nuestra vida la vamos a pasar junto  con nosotros mismos. ¿Por qué no hacer más agradable esa estancia? y comenzar a amar a ese ser que siempre ha hecho lo que ha considerado más pertinente para nosotros mismos y que ha dado todo lo que le ha sido posible a cada instante. ¿Por qué no comenzar a amarnos a nosotros mismos?

Tal vez si nos amamos incondicionalmente a nosotros mismos por, para y ante todas las cosas, lo proyectemos hacia el Universo y así sea mucho más fácil que los demás se den cuenta de nuestro propio valor y nos amen como merecemos.

Gerardo M. Santaolalla

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Soy el Caos


 Caos: Proviene del latín chaos, y este a su vez proviene del griego χάος que significa abertura.

O en otras definiciones según la Real Academia Española.

1. m. amorfo e indefinido que se supone anterior a la ordenación del cosmos.
2. m. Confusión, desorden.
3. m. Fís. y Mat. Comportamiento aparentemente errático e impredecible de algunos sistemas dinámicos, aunque su formulación matemática sea en principio determinista.

Independientemente de estos significados o de si usted tiene alguna otra interpretación. Solo nos puede quedar algo muy claro, el caos es un desastre  y punto

Una vez aclarado y definido lo que es caos. Permítame decirle que en esta etapa de mi vida: “MI VIDA MISMA ES UN CAOS”. Así como lo lee estimado lector: Mi vida es un caos, mi apariencia, mis apuntes escolares, mi situación académica, económica y laboral en estos momentos es un caos. Y para terminar el círculo mi habitación es un rotundo caos. Y sin embargo, estoy tranquilo. ¿Por qué?

Por que confió en que aun en el más catastrófico del caos existe un orden y del mismo modo se que esto que me esta ocurriendo trae dentro de si mismo un aprendizaje. Y que sea lo que sea lo acepto y estoy dispuesto a irlo descubriendo en el transcurso del camino.

Aun cuando en ocasiones existan cosas en nuestra vida que no parezcan tener un propósito y que terminen poniendo toda nuestra existencia de cabeza, es seguro que podemos siempre tener el control de algo, aunque solo sea una sola cosa. Y eso es de nosotros mismos.

A pesar de que las circunstancias nunca las vimos llegar y nos hayan dado tres, cuatro volteretas en caída libre y ahora nos encontremos dentro del hoyo. Siempre vamos a tener el control de nosotros  mismos.  Independientemente de que si usted se hundió solo o lo hundieron, si usted busco esta  circunstancia o se la crearon los demás, de si usted tiene ya bastantes problemas en su vida como para tener uno mas…  cuando uno llega a encontrarse en el fondo eso de mas ya es lo de menos. Lo importante es pensar: “Que voy a hacer para salir de aquí”.

Podemos quejarnos, hacer berrinche, quejarnos y más quejarnos una y otra vez, aturdir a todos con nuestros problemas, querer crear lastima (aún de manera inconsciente), podemos llorar, pedir ayuda… Pero el punto crucial es preguntarnos que estamos haciendo nosotros mismos para salir de este problema. Por ahí existe una frase que casi todo mundo le atribuye a la biblia pero que en realidad no se ha encontrado dentro de ella que dice: “Ayúdate que yo te ayudare.” Entiéndase, antes de que te ayuden los demás en una situación conflictiva, que estas haciendo tu mismo para ayudarte y salir del problema en el que estas inmerso.

Una vez adentro de una situación de cualquier índole, problema personal, económico,  relación, desastre, enfermedad, caos…  O como sea que usted prefiera llamarle lo importante es saber donde estamos parados y saber que vamos a hacer para salir adelante.

Existe un proverbio ruso que dicta: “Caer esta permitido, levantarse es obligatorio.” Traduciéndolo coloquialmente (y disculpe de manera anticipada mi traducción) yo lo definirá como: “Ya estas aquí. Ya ni modo, no me importa quien o como llegaste aquí, lo que importa es que vas a hacer tu con esto que te esta pasando. ¿Para que lo vas a usar? ¿Para crear lastima? adelante, ¿para llorar? Perfecto ¿para aprender de el? Excelente.”  Cada quien le dará a sus problemas el valor y el peso necesario, dependiendo el nivel de CONCIENCIA de cada persona.

Como escuche en una película que vi el fin de semana: “Todos estamos en la cloaca, pero algunos estamos mirando hacia las estrellas.”

Vaso medio lleno, medio vacío… como quieras llamarlo. Para mi el caos y la crisis son dos ncosas que nos permiten introspeccionar, descubrirnos, autovalorarnos comp personas y darnos cuenta de las capacidades que poseemos, que nos obligan a sacar lo mejor de cada uno de nosotros en varios aspectos, que nos forzan a no tener que darnos por vencidos, que nos traen un aprendizaje y que al final con el paso del tiempo nos permiten evolucionar y crecer como individuos.

El punto es como quieres ver las cosas que te ocurren en la vida, si crees que son un desafío eso serán, si crees que todo es una mierda así lo será, si crees que todo es una aventura y/o que todo tiene una razón y un aprendizaje, perfecto.

Recuerda que la vida solo refleja y nos muestra lo que queremos ver. Que lo que recibimos es solo el reflejo de lo que nos damos a nosotros mismos y a los demás.

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Viaje en metro sin pantalones


Lista de cosas por hacer…

☑ 49.- Viajar sin pantalones en el metro

 

 

Mucho les he escrito y/o hablado sobre el atreverse a hacer las cosas que uno desea, ya que mas que un impulso siempre he manejado algo que dijo alguna vez Oscar Wilde: “La única manera de vencer la tentación es cayendo en ella”. Ya que desde mi punto de vista  general la gente siempre se lamenta más de todas aquellas cosas que no hizo, que de aquellas que se atrevió a hacer.

Hace un año se realizo por primera vez en la ciudad de México el evento “Viaje en metro sin pantalones” pero me entere demasiado tarde y no pude asistir. La idea original fue iniciada en la ciudad de Nueva York como una manera de romper con los convencionalismos a los que estamos acostumbrados. No tiene ningún fin altruista, no tiene una causa, no tiene una finalidad ni misión más allá que la de numero uno romper con aquello a lo que estamos acostumbrados y numero dos causar reacciones.

El evento en México esta organizado por el grupo Flashmob México. El cual ya ha organizado otros performances (o misiones como ellos prefieren llamarlos) con anterioridad, de los cuales yo he tenido la oportunidad de participar como agente en una ocasión.

Por lo general el viaje en metro sin pantalones se hace en las primeras semanas de enero de cada año.

El 1ero de enero mientras revisaba el correo en casa de mi amiga Cecilia leí la convocatoria del evento y le di aceptar. E inmediatamente y durante una semana  convoque a mis conocidos y amigos para que asistieran junto conmigo y se dieran la oportunidad de vivir la experiencia juntos. Al final nadie confirmo su asistencia a dicho evento. Pero no por eso estaba dispuesto a perderme la oportunidad de vivir la experiencia y hacer algo que desde hace un año tenia ganas de realizar.

El día sábado seleccione el recorrido que realizaría (había tres diferentes rutas, Insurgentes, Auditorio y Revolución) termine optando por la ultima. Desde la noche escogí que ropa llevaría (opte por una camisa negra, boxer ajustados negros, calcetines verdes y tenis verdes) estaba plenamente convencido en que si iba a llevar algo que llamara la atención en mi “vestimenta”  serian mis calcetines para que la gente se fijara en mis pies.

Domingo por la mañana me levante, me bañe, desayune  y me prepare para dirigirme al monumento a la revolución para realizar un recorrido en calzones. Debo de admitir que ya se me había echo bastante tarde para salir de mi casa (para variar) ya que la cita de reunión era a las 11:30am. Pero por uno de esos azares del destino el respectivo autobús que tome y el tren de metro en el que viaje se fueron rapidísimo y llegue puntual.

Una vez en el monumento nos dieron las instrucciones de cómo se realizaría el recorrido, teníamos que conformarnos en grupos de doce personas. Así que busque algún chavo que estuviera solo y lo encontré (bueno por lo menos ya éramos dos), nos faltaban solo diez mas, no nos costo nada de trabajo unirnos a una familia completa donde la madre, el esposo, y dos de sus hijos y hasta el tío estaban dispuestos a participar. Después se unió al grupo una pareja, dos amigos que venían solos y un señor que iba acompañado por su hijo (pero el niño no iba a participar) 12 en total,  ya estábamos completos.

Siguiente instrucción, Inventar una excusa. Si alguien nos preguntaba por que estábamos sin pantalones o acerca de que protestábamos cada uno debía de tener una excusa (la mía fue “le regale mis pantalones a un vagabundo). Teníamos que actuar como si no pasara nada, podíamos oír música, leer el periódico, ver un libro, lo que fuera pero lo más importante era no llamar la atención.

Nos indicaron que nos enumeráramos del uno al cuatro, en total por grupo había tres numero uno, tres dos, etc.… (Me toco ser 3). Los unos se quitarían los pantalones al cerrarse la puerta de la primera estación establecida en la ruta y antes de llegar a la segunda (hidalgo), nos bajaríamos y tomaríamos el tren posterior al que nos subimos. Y así hasta terminar el recorrido. Los participantes tendrían solo el intervalo de una estación para despojarse de sus respectivos pantalones y guardarlos en su mochila.

Por ultimo nos indicaron durante que numero de vagón tendríamos que viajar durante todo el recorrido. En total eran 9 equipos de 12 integrantes. La intención era que a pesar de los transbordes siempre hubiera un vagón con gente sin pantalones y que aunque se bajaran unos otros abordaran.

Caminamos hacia la estación del metro Revolución y descendimos al andén esperando al tren que seria cómplice de nuestra misión. Lo abordamos y llego el turno de los unos, yo fingía leer un libro pero no pude pasar desapercibida las reacciones que hacia la gente al ver que alguien se quitaba los pantalones. Llegamos a la estación Hidalgo, descendimos y abordamos el tren siguiente, los números dos hicieron lo que les correspondía hacer, descendimos todos del tren y abordamos el tren contiguo. Estando en la estación del metro Juárez llego mi momento antes de que llegara el tren me temblaban las rodillas, el tren abrió sus puertas entramos, me acomode lo mas cercano a la puerta y comencé a desabrocharme el pantalón, bajarme los pantalones, quitármelos y guardarlos en la mochila. Listo ahí estaba yo exhibiendo mis delgadas piernas entre la estación Juárez y Balderas. Transbordamos hacia la línea uno y mis piernas temblaban ahora no de nervios sino del frío que sentían al estar descubiertos.

Continuamos el trayecto abordando trenes, descendiendo, volviendo a abordar… he de admitir que el momento en que la gente se saca de onda es cuando te estas quitando los pantalones. Una vez que ya no los llevas puestos solo hay algunas miradas sorprendidas, otras reclamando, otras juzgando y algunas mas mirando hacia otro lado haciendo de cuenta que tú no existes… el punto estaba cumplido. Causar reacciones la misión estaba cumplida.

Llegamos a zócalo, salimos de la estación, algunas personas se daban cuenta de los calzonudos que salían del metro, otros mas estaban tan ocupados en sus pensamientos que no prestaban atención en lo que pasaba entre la multitud.

Una vez al llegar al zócalo se armo un desmadre de fiesta por haber concluido la misión, un grupo de chavos en calzones que llevaban una bocina con música a todo lo que da dio una vuelta alrededor de la plancha del zócalo exclamando a gritos “no a la represión” nombre para ellos pareciera ser que el América hubiera ganado la final de temporada.

Como todo agente de Flashmob que haya participado con anterioridad sabe, un agente se separa del grupo una vez concluida la misión y desaparece como si nada hubiera pasado. Así hice lo mismo, me puse mis jeans blancos, me despedí de mis compañeros de misión y me perdí caminando a un costado de palacio nacional para perderme entre las calles y dar una visita a algún museo.

Si mi primera experiencia solo no estuvo nada mal, espero el próximo año poder ir acompañado. Descubrí que si te da pena mostrar tu cara puedes usar mascara (incluso habían dos chavos que llevaban una caja de cartón con forma de carita), también le puedes meter creatividad al asunto…

Para concluir quisiera decirles que si simplemente han tenido ganas de participar en este movimiento o en cualquier otro que se sientan identificado inténtelo, experimenten, la experiencia y sensación que les queda al final habrá echo que valga la pena. (Si alguno de ustedes esta interesado en  inscribirse en Flashmob México puede hacerlo en la pagina: www.flashmobmexico.com.mx y si lo desea podemos encontrarnos en alguna misión en caso que no tengan con quien ir). Yo por mi parte estate al pendiente en la espera de la siguiente misión.

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Quemar las naves


“Porque al final,aunque esté feliz aquí, debo emigrar a un lugar lejos de ti…
No me entiendas mal que no es cosa de los dos, parece el final, pero es mi principio.”
Julieta Venegas – “Mi Principio” (Tema principal de la pelicula “Quemar las Naves”)

Se dice que cuando Hernán Cortes llego a lo que hoy es Veracruz, lo primero que hizo fue ordenar quemar las embarcaciones donde llegaron él y su tripulación.

¿Para que?

Para que si en algún momento tanto él como sus compañeros de viaje eran invadidos por el miedo o la incertidumbre no pudieran regresar a España.

Actualmente la expresión “quemar las naves” se le atribuye a aquellas situaciones donde no nos queda otra opción que jugarnos el todo por el todo. Ya sea para perderlo todo o terminar ganando.

Para quemar las naves es necesario no tener miedo. Es necesario no apegarnos a los recuerdos, a los sentimientos, a las personas o a las situaciones… Es entender que todo lo que existe en este mundo es temporal;  es echar al fuego aquel libro donde esta escrito el pasado de cada uno de nosotros y saber que a partir de ese momento solamente escribiremos nuestro presente y con el nuestro futuro.

Es soltar, es perdonar, liberar, dejar ir… Es mandar todo al carajo para volver a comenzar de nuevo.

Es dejar de ser quien eres para comenzar a hacer lo que quieres ser.

Es emprender una carrera entendiendo que el pasado queda atrás; y que por más que el ayer luche por alcanzarnos no podrá hacerlo a menos que se lo permitamos, ya que nuestro deber  es correr  siempre más rápido que él.

Quemar las naves es hacer un pacto con la persona más importante, nosotros mismos. Y del mismo modo saber que si rompemos ese acuerdo nos estamos traicionando a nosotros mismos.

¿Por qué me clavo tanto en este tema?, No lo se… Tal vez sea por que hoy no entre a mis dos primeras clases de la escuela debido a mi miedo, a mi falta de compromiso, debido a que me hace falta acomodar mis prioridades y darle la importancia adecuada
a cada situación.

Hoy me he dado cuenta de varias cosas que no me gustan de mí. Y hoy he decidido quemar las naves que me mantienen flotando; peor que al mismo tiempo no me permiten correr riesgos y aventurarme hacia algo más.

Hace tiempo había pasado por mi mente la idea de volver a comenzar a escribir un blog de manera formal y continua. Un post una vez a la semana, de manera que fuera como una columna dentro de un periódico… Pero del mismo modo, el miedo, la apatía y el constante estar postergando las cosas me impedía poder hacerlo. (Se dan cuenta como “el diablo” tiene varias trampas y pretextos para que nos evadamosa nosotros mismos y no luchemos por hacer lo que queremos y nos permite ser
felices).

Hoy platique con un amigo que del mismo modo acaba de abrir su blog y de inmediato su impulso y determinación actúo cual efecto bola de nieve sobre mi, para animarme a escribir mi propia columna semanal.

Hoy quiero quemar mis naves, no se que es lo que seguirá, solo se que de lo que estoy seguro es que no quiero regresar al mar donde estaba…

¿Y tu que naves  quieres quemar en tu vida?

Gerardo M. Santaolalla
Agosto 2011

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