Mirrors


Dicen que cuando los españoles colonizaron lo que ahora es América y vieron todas las riquezas que tenían decidieron cambiárselas por espejitos.

Los indios prehispánicos no sabían lo que eran los espejos, la única forma que tenían para poder verse a ellos mismos era tener ir al lago mas cercano, entonces la idea de tener algo que los reflejara en todo momento y que ademas fuera portátil les pareció innovadora en ese momento y aceptaron cambiar sus pertenencias a cambio de esos trozos de cristal que les permitían reflejarse.

Por otro lado existe una teoría de los fractales la cual dice que todos pertenecemos a una misma alma en común, un alma etérea, el alma del mundo… la cual para descubrir en lo que consistía el mundo decidió partirse en dos, estos dos se partieron en dos y así consecutivamente cada alma que habita en cada persona al morir se divide en dos y que es nuestro deber en la próxima vida buscar esa otra mitad con la cual complementarnos.

Es por eso que según esta creencia, en ocasiones algunas personas tienen mas de un alma gemela en una encarnación mientras que otras solo tienen una.

Todos somos fragmentos de un inmenso espejo que fue destruido en millones y millones de pedazos,  vamos reflejando cosas a los demás y al mismo tiempo vamos buscando nuestro propio reflejo.

Y asi, vamos caminando por un largo laberinto de espejos encontrando cosas que tal vez no reflejen lo que somos, viéndonos como no somos, creyendo algo que no somos, reflejándonos como somos en realidad pero no nos damos cuenta.

Es por eso que dicen que las personas somos como espejos, no podemos odiar u amar algo en otra persona a menos que refleje algo que amemos o detestemos en nosotros mismos o en nuestras vidas.

Y en ese laberinto de confusión terminamos perdidos, no sabemos cual es nuestro verdadero reflejo y lo que proyectamos a los demás, tampoco sabemos cual es la salida o si nos estamos perdiendo más y más… sin embargo hay algo que facilitara el camino hacia ese laberinto. Si nos aceptamos a nosotros mismos, nos será mas fácil aceptar a los demás, si entendemos que las diferencias mas que separarnos de los demás nos complementan dejaremos de ver al otro como un extraño y lo aceptaremos como otra parte de nosotros.

En ocasiones no vemos las cosas o las personas como realmente son, sino como nuestra percepción, nuestro nivel de conciencia o nuestro reflejo que proyectamos hacia ellas nos permiten verlas. Pero en realidad eso viene de nosotros mismos.

La cultura maya tiene un dicho que me gusta mucho: Inlak’ech (yo soy tu, tu eres otro yo).

Es decir yo y tu somos diferentes, pero tenemos algo en comun. Si mas que buscar las diferencias vemos que tenemos en comuú, dejaremos el ego de por medio, las competencias, las envidias… y podremos complementarnos ayudándonos mutuamente.

Te deseo un buen camino dentro de este laberinto. Y hablando de espejos… “Mirrors” de Justin Timberlake.

Ger Santaolalla
Verano 2013

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