Vuelvo a las andadas…


¿Qué hombre de vosotros, si tiene cien ovejas y una de ellas se pierde, no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la que está perdida hasta que la halla?”
(Lucas 15,4)

En ocasiones nuestra rutina de vida se convierte en una repetición constante de hechos y sucesos que no parecieran tener algún sentido en nuestra vida. Es entonces cuando nos preguntamos si en realidad tenemos algún propósito que cumplir, o si es que en nuestro futuro existe algo importante que está a la espera de ser descubierto. En estos casos siempre es necesario detenerse, hacer una pausa, sentarse, valorar las circunstancias y reparar en analizar las posibilidades que tenemos enfrente de nuestra vida. Cuando alguna de las labores cotidianas de nuestra vida ya no nos da la satisfacción necesaria para más para continuar o simplemente ya no nos sentimos a gusto con la relación que tenemos o lo que hacemos. Cuando sabemos que si seguimos haciendo las cosas ya no nos saldrán tan bien como antes (puesto que nos falta la pasión original que nos motivaba anteriormente). Es necesario hacer una pausa en el camino.

pantalla en blanco

Hace ya bastante tiempo que no me paro por aquí a escribir algo dictado desde los recovecos de mi oscuro cerebro, he visitado mi propio blog decenas de veces y me he quedado viendo el monitor en blanco con el cursor tintineando a la espera, a punto de escribir algo, pero por mas que intento; las letras no han podido fluir de manera continua como solían hacerlo antes y así poder crear un trabajo digno de conocer la luz y ser compartido con la esfera global del internet. Sin embargo hoy escribo porque tengo la necesidad de hacerlo, porque mi mente y sentimientos necesitan regresar a conectarme y bailar esa sinfonía que me sintonizaba con la introspección.

Cuantas veces nos hemos quedado parados ente una situación de cualquier índole, con la incertidumbre de saber que si continuamos realizando lo mismo en algún momento tendremos los resultados esperados, o si al final terminaremos partiéndonos el alma en la linea de juego sin haber obtenido lo que deseamos.

Hace algunos meses estuve comprometido en una relación con una persona que llegue a amar demasiado, sin embargo la oportunidad en ese momento no era la indicada. Por un lado yo estaba enamorado y quería entablar algo estable con esta persona, pero está decía no se sentirse preparada para tener una relación (o tal vez simplemente yo no cumplía sus expectativas y es por eso que no sentía lo mismo hacia mi). Este hecho me hizo caer en una etapa de tristeza y desanimo… el alcance de ese impacto emocional fue tal que se vio reflejado en mis actividades escolares, reprobé algunas materias y no hice nada por sacar el barco del colapso (no culpo a esa persona, asumo que el deber era conmigo mismo, puesto que mis estudios y lo que haga de ellos es mi responsabilidad).

Barco

Al final el barco se hundió y ahora estoy repitiendo un año más las materias que debí de haber sacado el año pasado… Aquel impacto alcanzo tales niveles que yo deje de escribir en este blog, y no por falta de temas que contar o por falta de tiempo; sino simplemente porque no podía escribir algo positivo e intentar querer ayudar e impulsar a los demás a crear una mejor versión de si mismos (cosa que siempre ha sido el propósito principal de este blog) cuando en realidad yo estaba hundiéndome sin hacer algo por salvarme y salir avante.

Durante todo ese tiempo que deje de escribir realice algunas otras cosas que están próximas en ser resueltas. Reforcé mis visitas a terapia, comencé a escribir un libro (el cual comenzó siendo una especie de catarsis para superar mi duelo amoroso), estuve involucrado en movimientos políticos culturales (que al final no resultaron), pero sobre todo quiero agradecer al apoyo de mi familia y amigos quienes estuvieron conmigo apoyándome y escuchándome aún cuando ya hubiesen escuchado la misma historia centenares de veces.

Y hoy… ya a bastantes meses de todo eso, he sentido la necesidad de volver a escribir.

Porque cuantas veces dejamos de hacer algo solo porque nos deja de satisfacer, pero después de algún lapso comienza a invadirnos una extraña necesidad de tener que regresar a nuestros orígenes y nos quedamos varados en la incertidumbre de saber si regresamos a continuar lo que abandonamos o seguimos con nuestra nueva forma de vida.

En ocasiones cuando las cosas ya no nos satisfacen y nos damos cuenta que por mas que luchemos no conseguiremos obtener lo que deseamos, es mejor retirarse. A veces es mejor saber cuando dejar algo por nuestro bien que morirnos en la linea de juego… pero hay que sentirnos satisfecho por todo el trabajo que hicimos durante el tiempo que estuvimos presentes, tomarlo como un aprendizaje, una experiencia y seguir adelante.

Porque como dice mi terapeuta: ” A veces perder, es una forma de ganar.” Y es cierto, en ocasiones desearíamos poder obtener absolutamente todo lo que deseamos en el instante en que lo pedimos. Pero no siempre se nos es dado todo lo que pedimos, y con el tiempo terminamos dándonos cuenta que tal vez eso fue lo mejor que nos pudo haber pasado.

A bastante tiempo de aquella compleja relación que tuve hace un año, puedo decir que agradezco haber conocido a esa persona aún a pesar de todo el proceso de duelo que provoco el saber que no podríamos tener una relación juntos, esa experiencia de volver a enamorarme me ayudo a sentirme vivo y recuperar el sentimiento de amar a alguien y saber que podrías dar todo por esa persona, el proceso de ruptura me ayudo a aprender que es lo que estoy dispuesto a soportar en una relación y que son las cosas que no estoy dispuesto a permitir.

amistad

Al final como suele decir mucha gente:

“Todas las cosas pasan por algo”

en mi caso puedo decir que esa razón fue un poco más de madurez e inteligencia emocional, experiencia, pero sobre todo me ayudo a darme cuenta y valorar las relaciones con las personas que me rodean.

Hoy que he recuperado mi creatividad y ganas de escribir, regreso a este blog a continuar escribiendo. Junto con un montón de textos que se quedaron archivados en espera de poder ser desarrollados y que les
estaré presentando de manera subsecuente durante el tiempo que la tecnología y la vida me permitan seguir redactando.

Muchas gracias por leer este texto, gracias por continuar en este espacio.

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