Historias del desencuentro (o paginas sueltas de un libro de amor)


IGNACIO GUADARRAMA

Las primeras gotas de lluvia comienzan a caer, mojando suavemente todo lo que se cruce en su camino; mojan el metal de los autos, el asfalto, la cabeza de alguna persona que al instante voltea su mirada hacia el cielo… las hojas de los arboles, las telas de alguna ropas que estén colgadas en el tendedero, moja la tierra del parque que inmediatamente suelta el olor a etanol que

impregna el lugar de ese aroma que todos conocemos popularmente como a “tierra mojada”. Las gotas de lluvia se impactan contra los cristales de las ventanas…De mi ventana. A través de la cual estoy viendo en este instante como la enorme masa de nube gris se va volviendo cada vez más y más oscura, al mismo tiempo que expande sus dominios gracias a la ayuda del viento. Cubriendo de una mancha oscura todo el horizonte a la vista.

Señoras y señores les informamos que el pronóstico del tiempo avisa que el día de hoy tendremos un clima tormentoso. Habrá lágrimas constantes acompañadas de melancolía, la precipitación de la lluvia estará acompañada de vientos y tormentas eléctricas. En la zona noreste de la capital tendremos una ligera precipitación, recuerdos dolorosos con algunos chubascos. Le recomendamos que no salga de su casa a menos que sea extremadamente necesario y en caso que esa sea su situación, le aconsejamos tomar sus debidas precauciones abrigándose, sacando paraguas, botas, impermeables y alejarse en la mayor medida de lo posible de todo pop británico o baladas en español, ya que esto podría ocasionarle un embotellamiento emocional.

Poco a poco mientras mi mirada se torna hacia el horizonte donde sé que tal vez ella este. Puedo ver como la imponente mancha gris va tiñendo el cielo, postrándose por encima de los edificios, los autos, los parques, la gente y demás plaga urbana. Mi mente comienza a divagar recordando lluvias pasadas cargadas de nostalgia, escritas en tiempo pasado del verbo no volverá.

En instantes de segundo las gotas de lluvia comienzan a caer incesasemente, agolpándose cada vez más violentamente con toda su furia hacia todo lo que se atraviese en su trayectoria. Desde el cielo hasta el suelo la ciudad comienza a derretirse, comprimiendo toda su majestuosidad. Los autos comienzan a deslavarse, mientras las fachadas de las casas se humedecen transformando sus originales colores brillantes en tonalidades oscuras, sobrias y tristes. Los arboles y plantas empapan sus pétalos y hojas recibiendo la lluvia agitándose de alegría, hidratándose y llenándose de vida. La gente corre de un lado a otro buscando un lugar donde protegerse, queriendo escapar del torrencial diluvio que esta cayendo allá afuera.

Hoy llueve… allá afuera las calles de la ciudad se inundan y vacían constantemente dejando escapar la gracia de la lluvia por las rendijas de las alcantarillas. El cielo ha comenzado dejarse caer en forma líquida acompañándose de relámpagos y truenos. Tláloc parece manifestarse para recordarnos su magnificencia como Dios superior y señalarnos cuan vulnerables, débiles y efímeros somos los hombres ante las fuerzas de la naturaleza.

Veo como el mundo ocurre allá afuera… veo sin participar, hoy solo soy un espectador que decidió tomarse un descanso olvidándose del mundo. Decidí no actuar y dedicarme solamente a contemplar la función que el teatro dela vida decidió regalarle a mis ojos el día de hoy.

De pronto la habitación comienza a llenarse de un cálido aroma que va infestando todos los rincones hasta llegar al rincón donde me encuentro. El café esta listo…

Tengo la esperanza, aunque no estoy muy seguro. De que en alguna parte de esta ciudad, mientras yo veo como se inunda aquel mundo externo. Marina este recostada en su sofá negro, o tal vez este sentada en alguna cafetería de la colonia Roma contemplando la lluvia caer. Y, que tal vez al igual que yo recuerde todas aquellas veces que caminábamos debajo del agua. Riéndonos de todas esas personas que corrían buscando algún lugar donde esconderse para no mojarse.

A Marina y a mi nos gustaba empaparnos, sentir esa experiencia que se tiene cuando se moja toda la ropa, volviéndose demasiado pesada terminando pegándose al nuestros cuerpos. Como cualquier pareja teníamos nuestras pequeñas manías, que disfrazábamos de rituales de lluvia. Como el de caminar entre los automóviles detenidos por el transito y burlarnos de ser mas rápidos que los automotrices. Nos gustaba subirnos a los puentes peatonales y sentir por un leve instante que no pertenecíamos ni al cielo, ni a la tierra. Entonces, así de golpe, abruptamente y sin esperar nada del mundo, nos besamanos. Juntábamos nuestros cuerpos mojados y nos abrazábamos, intentando calentar desde adentro nuestros cuerpos, fundiéndonos en un apasionado beso. Pegando nuestros labios como si fueran polos opuestos que reaccionan ante las leyes de la polaridad magnética y la física los forzara a unirse natural e inevitablemente. Nos besábamos como si en ese instante nuestra vida dependiera exclusivamente de ese acto, como si ya no existiese un mañana. Como si fuéramos los primeros y los últimos seres vivos en la faz del mundo y el destino de la raza humana dependiera exclusivamente de nosotros.

Nos hablábamos sin palabras. Comunicándonos solo a través del lenguaje conformado a través de nuestras caricias y besos. Marina se repegaba a mi cuerpo dejándome su nuca encima de mis hombros. Entonces yo tocaba su cabeza acariciándole el cabello empapado, embarrado a la forma de su cráneo, alaciado por consecuencia de la lluvia. Ella apoyaba sus manos contra mi espalda… todo esto sucedía sin despegar nuestros labios, intercalando diferentes ritmos, pasando de lo rápido a lo lento, de lo mundano a lo sublime, del infierno al paraíso… de lo tierno a lo salvaje. Éramos los reyes del mundo, lo demás no importaba o no existía. No había gente, trabajos, escuelas, autos, transito, ruido, lluvia… el tiempo y el espacio habían desaparecido. Solo existíamos ella y yo, nada más.

Marina, sé que en alguna parte debajo de este torrencial roto espejo liquido que se cae en cristales impactándose contra el concreto, y que tu estarás formando parte de mi en alguna otra escena similar. Y a manera de placebo tratare de consolarme esta tarde, con la idea de pensar que a pesar de las distancias y los tiempos esta nube oscura nos esta uniendo en este mismo instante a los dos.

Gerardo Santaolalla
Agosto 2012

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