La Luciérnaga


Para Juan Guadarrama Zaragoza
Por llegar en la forma más inesperada,
por las platicas, las letras y la buena musica.

En esta ocasión quiero compartir con ustedes un cuento que había creado hace ya bastante tiempo y compartido con algunos amigos cercanos. Le he hecho las correcciones necesarias y lo hago público con ustedes, esperando que sea de su agrado.

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Había una vez…Un niño que deseaba poder tener una luciérnaga, exclusiva para él. Deseando poder guardarla, protegerla, alimentarla y cuidarla. Llevarla consigo en todo momento para mostrársela a los demás y que se dieran cuenta de lo hermosa que era su luciérnaga; sin embargo y muy a pesar del anhelo de este niño  el hecho de poseerla lo haria muy feliz, pero esto sería paradójicamente la principal causa de que su luciérnaga fuera perdiendo poco a poco su característico brillo hasta desvanecerse y morir.

Lo mejor que el niño podía hacer dadas las circunstancias, seria aprender de su luciérnaga. Compartir y disfrutar el momento junto a ella, admirar su belleza, observar su vuelo,  pero sobre todo contemplando y amando su propia libertad.

Corriendo la posibilidad de que  en cualquier momento la luciérnaga se fuera y no volviera a verla. Si ese hubiera sido el caso solo bastaría con recordarla en su memoria,  para que las imágenes, los recuerdos y el sentimiento vinieran hasta él donde quiera que se encontrara. Tendría que aprender a recordarla no con dolor, ni con temor, mucho menos con odio por haberse marchado y haberlo dejado solo… Solo habría que recordar recordar, recordar y recordar… Siempre con amor, acordarse que un día tuvo una luciérnaga, que la vio girar alrededor de él, que juntos compartieron un momento tiempo y espacio,  que pudo jugar con ella, la pudo admirar, enamorarse y amarla (aun cuando haya sido tan solo por un tiempo), que por ese pequeño casi cortísimo instante se dejó llevar y pudo ser muy feliz ya que sin tener que poseerla, la luciérnaga fue suya y él fue de ella… la vio volar, brillar, batir sus alas, contemplando su brillo y que fue ese mismo brillo el que ilumino su oscuridad.

Si es que algún día la luciérnaga lo extraña y/o lo necesita, o tal vez el efecto de la sincronicidad de ambos es demasiado fuerte, la luciérnaga volverá a su lado o tal vez sea él nosotros quien la reencuentre en algún otro momento en su vida.

Si por otro lado las circunstancias fueran adversas,  a lo que su corazón anhela… Y no volviera a verla. En su vida se llegara a encontrar con alguna otra especie que le permita disfrutar de ella. Pero siempre llevara en la mente, en el alma y en el corazón a su primera luciérnaga.

¿Le entendieron?

Gerardo Mendoza Santaolalla
2011

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Si aprendemos a disfrutar la llegada de cada persona que ha llegado a nuestra vida, nos damos la oportunidad de disfrutar su estancia y aprendemos la lección que cada cada individuo ha aportado a nuestra vida. La vida sera una bendicion, un aprendizaje y una nueva experiencia cada dia.

Si nos aferramos a los recuerdos, a las circunstancias y a las personas solo guardaremos recuerdos, dolor y sufrimiento. Que nos limitaran impidiéndonos crecer, que limitara nuestro vuelo y que terminaran por apagar nuestro brillos.

Existe una regla que nos acompaña desde el primero y hasta el ultimo de nuestros días: “Todos somos maestros y aprendices”. Si estamos concientes de esta regla entenderemos que cada persona que entra a nuestra vida ha llegado por alguna razón. Y que del mismo modo solo estará por algun tiempo. Disfrutaremos el presente y descubriremos el desapego.

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2 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. anny
    Mar 04, 2012 @ 14:15:40

    wow sin palabras…no se si por la situacion pero me hizo recordar el motivo por que deje ir a esa persona tan amada…
    muy buena reflexion =D

    Responder

    • ThinkGer
      Mar 05, 2012 @ 13:41:12

      Paulo Coelho un escritor brasileño, narra en uno de sus libros una frase que leyo en un grafitti en Argentina: “Si amas a alguien dejalo libre, si regresa a ti es por que lo necesita, si no regresa es por que necesitaba que asi se dieran las cosas.”
      Toda persona tiene un tiempo y un ciclo en la vida de los demás, hay que aprender a soltar y dejar ir.

      Responder

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